
¡Ha sucedido! Así, tal y como todos vaticinabais, cuando menos lo esperaba esos instintos vinieron a buscarme. Ocurrió esta tarde y desde entonces, por primera vez en mucho tiempo, me siento completamente serena.
Salí temprano a pasear por el centro exprimiendo la primera tarde libre de los dos últimos meses. A las nueve de la noche comprendí que no me quedaba mucho más por hacer en un sitio rodeado de tiendas, así que tomé el autobús número 1 de regreso a casa y me relajé observando mi alrededor. En esas andaba, contemplando el parque del Triunfo y pensando en las maravillosas fotos que podría tomar de este lugar aprovechando los últimos minutos de sol, cuando el bus se detuvo en su parada y alguien gritó: “esperen viene un mayor, no puede andar más rápido”. Al cabo de unos minutos, que para mí fueron apenas un instante, “el mayor” había subido al autobús y tomado asiento de espaldas al conductor, no sin antes armar un pequeño revuelo, totalmente involuntario, entre los demás pasajeros que le ofrecían sus lugares muy amablemente.
Todo esto hizo detenerme en este anciano más de lo habitual pero, aún así, no le presté verdadera atención hasta que no lo oí hablar. Entonces lo vi claro, su marcha al andar, la vista dañada y su verborrea indescifrable apuntaban a un trastorno más concreto, algo que me resultaba extremadamente familiar tras mi paso por el Hospital. Sin darme cuenta me había perdido en el recuerdo imaginando el tipo de evaluación que seguiría con esa persona, cómo iniciaría la conversación, qué cosas podría testar en ella, de repente sonreí, pasó un instante en blanco y, por fin, tras mucho buscarlo, llegó hasta mí la solución.
Quiero concentrar mis esfuerzos en esto, voy a intentarlo con la Clínica, me encantaría acabar desempeñando un papel parecido al que ocupaba en el Hospital, sé que eso me haría extremadamente feliz. Qué claro lo tengo ahora.
He pensado en mil opciones distintas, tengo varias vías abiertas actualmente, cada una representa una buena oportunidad de crecimiento y cada una toma caminos muy distintos. Pero ahora sé lo que quiero, y puede parecer de Perogrullo pero teniendo claro esto puedo sacar 25 horas al día, voy a esforzarme al cien por cien, sé que va a ser difícil, sé que puedo equivocarme y que como bien decís muchos, especialmente como dijo A pesar de mí, equivocarse es natural, “no pasa nada, te das cuenta y rectificas, sacas la pata y has aprendido algo nuevo”.
Gracias A pesar, Charles, Lorei, Qvark, Quizá, Info, Maruja y, como no, Ale, ahora todo me parece mucho más sencillo, pero en los momentos de más duda, es cuando más falta hacéis, no os imagináis lo que significa para mí que hayáis estado ahí.
Salí temprano a pasear por el centro exprimiendo la primera tarde libre de los dos últimos meses. A las nueve de la noche comprendí que no me quedaba mucho más por hacer en un sitio rodeado de tiendas, así que tomé el autobús número 1 de regreso a casa y me relajé observando mi alrededor. En esas andaba, contemplando el parque del Triunfo y pensando en las maravillosas fotos que podría tomar de este lugar aprovechando los últimos minutos de sol, cuando el bus se detuvo en su parada y alguien gritó: “esperen viene un mayor, no puede andar más rápido”. Al cabo de unos minutos, que para mí fueron apenas un instante, “el mayor” había subido al autobús y tomado asiento de espaldas al conductor, no sin antes armar un pequeño revuelo, totalmente involuntario, entre los demás pasajeros que le ofrecían sus lugares muy amablemente.
Todo esto hizo detenerme en este anciano más de lo habitual pero, aún así, no le presté verdadera atención hasta que no lo oí hablar. Entonces lo vi claro, su marcha al andar, la vista dañada y su verborrea indescifrable apuntaban a un trastorno más concreto, algo que me resultaba extremadamente familiar tras mi paso por el Hospital. Sin darme cuenta me había perdido en el recuerdo imaginando el tipo de evaluación que seguiría con esa persona, cómo iniciaría la conversación, qué cosas podría testar en ella, de repente sonreí, pasó un instante en blanco y, por fin, tras mucho buscarlo, llegó hasta mí la solución.
Quiero concentrar mis esfuerzos en esto, voy a intentarlo con la Clínica, me encantaría acabar desempeñando un papel parecido al que ocupaba en el Hospital, sé que eso me haría extremadamente feliz. Qué claro lo tengo ahora.
He pensado en mil opciones distintas, tengo varias vías abiertas actualmente, cada una representa una buena oportunidad de crecimiento y cada una toma caminos muy distintos. Pero ahora sé lo que quiero, y puede parecer de Perogrullo pero teniendo claro esto puedo sacar 25 horas al día, voy a esforzarme al cien por cien, sé que va a ser difícil, sé que puedo equivocarme y que como bien decís muchos, especialmente como dijo A pesar de mí, equivocarse es natural, “no pasa nada, te das cuenta y rectificas, sacas la pata y has aprendido algo nuevo”.
Gracias A pesar, Charles, Lorei, Qvark, Quizá, Info, Maruja y, como no, Ale, ahora todo me parece mucho más sencillo, pero en los momentos de más duda, es cuando más falta hacéis, no os imagináis lo que significa para mí que hayáis estado ahí.